Mi vinculación con EQUO viene de 2011, cuando ya empecé a seguir con ilusión su nacimiento, pues podía vislumbrar el partido en el que yo siempre he creído: un partido ecologista, horizontal, en el que la participación de simpatizantes y afiliadas fuera la mayor fortaleza. Por eso, en cuanto mis circunstancias personales me permitieron tener la capacidad y tiempo real de implicarme y participar, en 2015, me afilié. Estos han sido dos años muy intensos en los que he podido ver que ese partido que despertó mi ilusión y la de otra mucha gente no ha sabido responder a lo que esperábamos de él. Bajo mi punto de vista, los principales problemas que ha sufrido EQUO en este tiempo parten de una comunicación y participación insuficientes. Esto nos ha hecho perder a gente muy valiosa, que ha sentido que no merecía la pena seguir luchando por este proyecto. Esta Asamblea Federal es para muchas la última oportunidad para recuperar la ilusión y volver a sumar a más gente a defender unas ideas que hoy más que nunca tienen validez: la ecología política sigue siendo la respuesta a los grandes desafíos de nuestra sociedad. Por eso, no podemos desperdiciar todo el esfuerzo que hemos puesto en este proyecto. Un EQUO fuerte, autónomo y con identidad propia sigue siendo necesario. Si he decidido presentarme a la CEF es precisamente porque considero que la mejor forma de recuperar la ilusión es participando plenamente en la construcción del EQUO en el que creo. Y sólo si construimos un partido que abra cauces de participación podremos conseguir que las personas vuelvan a sentir el proyecto como propio y volver a ilusionarse con él y con lo que juntas podemos conseguir. Es el momento de dar el salto a un EQUO 2.0 en el que todas nuestras voces y experiencias nos ayuden a seguir caminando hacia adelante. No permitamos que ésta sea otra oportunidad perdida. Hagámoslo posible.